Historia: Diario de Laura.

¡Siguen las aventuras de Daisy y Luigi, esta vez con Laura, la hija de ambos, a la que ella será ésta vez la protagonista! Ésta vez es de miedo, y se juntarán películas y videojuegos de ese tipo. Los elementos de terror no van a ser los de siempre (boos, por ejemplo), sino otros (como los fantasmas de toda la vida). Y, como antes, la historia va a ser en 1ª persona y seguiré poniéndome en la piel de los protagonistas. Y recuerdo que llevo planeando esto desde principios de diciembre. Bueno, empecemos...



1: Presentación.

¡Hola! Me llamo Laura Segaly. Si pensáis que soy esa niña de 4 o 5 años, estáis muy equivocados.




Eso fue hace una década. Ahora tengo 15 años, y soy más o menos así:

 

Sí, soy mala dibujando. A los 10 años me harté de ese vestido y escogí directamente el morado, mi color favorito como camiseta, acompañado de unos vaqueros y deportivas blancas. Y tengo el pelo un poquito más abombado como mi madre, siendo éste largo y sigo teniendo la cara algo redondeada, pero me salió ovalada.
Bueno, os voy a contar un poco de mi vida. Como dije antes, tengo 15 años. No tengo amigas, pero sí amigos. Y son mis primos Marc y Peter, especialmente. Tienen 16 años. Aprovechamos para juntarnos en el reino de mi tía, y vamos a casa de unos amigos de mis primos. Son otros dos. El pequeño tiene 16 también y el mayor 19. Siempre que nos reunimos vamos a la habitación del mayor, que la tiene petada a videojuegos de todo tipo. La mayoría son de miedo, y me gustaría tenerlos, pero no tengo la edad suficiente para coger el mando y enfrentarme a todos esos monstruos y demás. El hermano de los 19 años juega a bastantes tipos de juegos, como los de Slenderman, o de fantasmas como Ju-On (pero éste último están muy cansinos los enemigos, la niña del juego no para de molestar).
Por otro lado, me describo como una chica algo seria pero muy entretenida. La gente del centro al que voy no quiere hacer amistades conmigo por "ser de la realeza". Yo seguí los pasos de mi madre y las únicas amistades que tengo son con mis primos que son también de la familia real y con los amigos de ellos (que me los presentaron). También soy mayoritariamente como mi madre: alta, delgada, fuerte y con gran sentido del humor. También heredé algo de mi padre aparte del color del pelo, y me tocaron los temores. No soy tan cobarde como él, pero sí tengo miedo a la oscuridad desde que puse un perchero en mi cuarto y lo confundí con Slender, el tipo sin rostro de tres metros que te mata si le ves y empieza a parpadear. Ocurrió el año pasado, y duermo con una linterna desde ese día. También me gusta la música, y a veces canto.
Y, bueno, no tengo que decir nada más.


2: Ven al bosque.

En mayo, mis padres y mis tíos decidieron irse a una casa grande de dos plantas para los 7 en un pueblo de M.K. situado en las afueras. Ya en la casa y colocado todo, mis primos y yo decidimos ir a ver algo en la televisión. Pero no había nada. Estaban esas telenovelas, espacios publicitarios que parecían infinitos y esos programas de gente que cuenta problemas y cosas que a pocos les interesa. Como eran las tres pedimos a nuestros padres salir a pasear por el pueblo. Cogí mi móvil por si pasaba algo, ellos una linterna por si acaso nos pasaba algo y no lográbamos identificar el lugar, y fuimos por todo el pueblo. No había nada especial, sólo que nos enteramos de que había un bosque en el que pasaron sucesos extraños.
Cerca del bosque, se oscureció el cielo. Era raro. Ese día era soleado.
-Esto es muy raro-dijo Peter-. Será mejor que nos alejemos. Quizá ese tipo tenía razón y el bosque esté maldito.
-Sí. Hoy se suponía que iba a hacer sol todo el día...-afirmé.
Cuando nos alejamos un poco de la zona, pasó algo terrible. Detrás de la casa más cercana nosotros estaba Slenderman. Corrimos a otra calle, pero sólo logramos que nos persiguiera y se pusiera delante de nuestras narices. Seguíamos corriendo y, a la tercera, dejó de sonar ese zumbido y empezó lo peor: los parpadeos. Si ocurre eso, es que eres hombre muerto.
Afortunadamente, tras estar inconscientes un tiempo, logramos despertar. Pero...
-No me digas que estamos en el bosque-dije algo asustada.
-¿En una palabra? Sí-respondió Marc.
Fuimos a buscar la salida de ese bosque, y nos encontramos con ésto:

-Parece la mansión de tu padre-dijo Peter.
-Sí. Pero no lo es. Éste no es tan grande y no tiene lápidas en el jardín-respondí.
-¿Y si vamos a investigar?-preguntó Marc.
-No-respondimos Peter y yo. 
Seguimos caminando y llegamos a un lugar que me resultaba familiar. Y ése lugar era de un uno de los muchos juegos de Slender. A parecer, llegamos a una zona sin vegetación el el que hay un árbol muerto en medio.
-Creo que nos hemos perdido-dijo Marc.
-Esto me resulta muy familiar-dije.
Entonces, Peter se dispuso a ir hacia un árbol.
-¡Marc! ¡Laura! ¡Venid a ver esto!-dijo.
Corrimos hacia él y nos dijo:
-¿A qué os suena esto?
En el tronco del árbol había una nota en la que aparecía un tipo y ponía a su alrededor "No" muchas veces.
-¡Lo sabía!-dije-¡Es como uno de esos juegos de Slender. Si cogemos las otras restantes, que son 7, a lo mejor salimos de aquí.
Entonces, oímos el retumbe de un piano. Nos giramos y estaba Slenderman justo detrás de nosotros. Corrimos a todas direcciones. Noté los zumbidos y, justo antes de los parpaderos me quedé inconsciente de nuevo, quizá por una rama que estaba en medio del camino.


3: ¿Dónde estoy?      

Me desperté de nuevo. Pero todo era diferente. No estaba en el bosque, sino en una habitación oscura, con las cortinas cerradas, en una cama con decorados antiguos, acompañada de la luz de mi móvil que estaba en mi bolsillo. Pensé que Slender quería llevarme al lugar en el que estaba. Estuve varios minutos intentando calmarme y saber qué había pasado.
Al lado de la puerta vi que estaba la linterna de Marc. La cogí, la encendí, y salí de la habitación. Estaba todo muy oscuro. Había un pasillo bastante largo, en la que había una puerta que estaba cerrada con llave. En ese pasillo, además, sólo estaba una vela encendida y muchas puertas. 
Decidí entrar desde la puerta más cercana a la habitación en la que aparecí. Al abrirla había un niño pálido sentado en el suelo. Me acerqué a él y gritó. Me tapé los oídos y desapareció. Giré la cabeza a todas direcciones y encontré una llave. La cogí y fui al fondo del pasillo. Pero no era ésa. 
Comprobé si era de otras habitaciones y, en la cuarta, vi que necesitaba abrirse con la llave. Así que la cogí y abrí la habitación. No había nada. Revisé la habitación y encontré la llave. Corrí hacia la puerta del pasillo y la abrí. Sin embargo, fue una terrible idea. 
Al otro lado había un fantasma que se giró hacia mí como si quisiera atacarme. Corrí a la habitación en la que encontré la llave del pasillo. Cerré la puerta con la anterior llave y permanecí alerta. Vi en una rendija que éste iba abriendo todas las puertas del pasillo salvo la mía y en la que me desperté. Oía traqueteos y pulsos. Tras mirar casi todas las habitaciones, también desapareció.
Salí muy temblorosa, pero proseguí. Aparecí en las escaleras, en una plataforma que permitía pasar a las otras habitaciones de la primera planta. Bajé por las escaleras y llegué a la entrada. Cuando fui a abrir las puertas para salir de ese lugar tan tenebroso, el mismo niño que encontré en la habitación comenzó a atacarme. Corrí hacia el salón. Éste gritaba y desaparecía cada pocos segundos. Al llegar al otro lado de ese salón tan grande, en la chimenea, paró y sonó mi móvil.


4: ¿Mamá?

Cogí mi móvil y pulsé en el botón verde. Al otro lado del teléfono estaba mi madre.
-¿Laura?-preguntó enfadada-¿Qué haces a estas horas fuera?
-¡Mamá! ¡Ayúdame! ¡Creo que estoy en la mansión del bosque del pueblo! ¡No sé qué ha pasado pero me quedé inconsciente y aparecí allí!-respondí.
-¡Vale, cielo! Voy para allá, no cuelgues, ¿entendido?-respondió preocupada.
-Vale-respondí.
Segundos después, mi padre se puso al teléfono:
-A ver, Laura. Voy a ir a por ti también. Pase lo...
En ese instante el contador de minutos pasó de 1:37 a 00:13 y se oían gritos. Cuando fui a colgar, una voz tenebrosa dijo "Están muertos". Y se colgó. Pasó la pantalla a la principal, y había en medio un sólo programa, y era la grabadora. Al encenderla, había en la lista un archivo de más en la lista que ponía "Audio 13". Lo abrí y se oyeron los zumbidos seguidos e intermitentes de Slender, como si quisieran decirme de que he fallecido o algo por el estilo.
Pero me parecía imposible porque los fantasmas no sufren, y yo sí lo estaba haciendo por el golpe propio contra la rama. Como el programa de la grabadora estaba encendida, quise hacer como un pequeño diario del suceso, de mis avances, de lugares a los que no he de ir o al revés, porque, si dudaba de algo porque se me había olvidado, y porque si expiraba y llegaba otra persona, que le ayudasen mis apuntes.
Grabé:
17 de mayo, 10:35 pm:
Llevo 10 minutos en esta mansión y no encuentro ninguna llave. He intentado salir rompiendo las puertas y los cristales, pero es imposible. Nada sirve. Empezó todo cuando me desperté en la habitación del fondo del pasillo más cercano a las escaleras e intenté abrir la puerta del pasillo. Entré en la habitación más cercana a la que estaba y me encontré a un niño que, al parecer, es un fantasma. Tras buscar por la habitación encontré la llave de la tercera habitación a la izquierda, haciendo zig-zag. Nada más entrar en esa habitación, encontré la llave del pasillo. Al abrirla, había un fantasma que tenía intención de matarme.. Me escondí en la misma habitación en la que encontré la llave del pasillo y la cerré. El fantasma estuvo abriendo puertas. Todas, salvo la mía y en la que aparecí. Bajé las escaleras y, al hacer el intento de salir, el mismo niño comenzó a atacarme a base de gritos. Al llegar a la chimenea, sonó mi teléfono. Lo cogí y hablé con mis padres, pero, al minuto 1:37 más o menos, se volvió loco y puso 00:13. Acto seguido, se oyeron gritos y una voz grave y siniestra que decía que habían muerto. El móvil me llevó a la grabadora y puse un archivo que no estaba antes, que, al parecer, eran los zumbidos de Slender. Ahora estoy grabando esto por si ocurriera algo.
Terminé la grabación y proseguí. Busqué por la planta baja y encontré una puerta.
-¡Aquí creo que estará la llave!-dije.
Cuando fui a abrirla... ¡Cuan fue mi sorpresa que una mano me agarró la muñeca fuertemente y comenzó a tirarme! Intenté resistirme. Cada vez tiraba con más fuerza y apretaba más. Estaba ya cansada y casi no podía más. Pero tiré con todas mis fuerzas y me soltó. Corrí hacia la entrada, que era el único lugar con luz en toda la planta y me tiré al suelo. No estaba sucio. Me acordé de que guardaba a veces gominolas en el pantalón. ¡Suerte! Tenía una bolsa llena de ellas. Cogí dos y me las comí. Ese momento fue el único en el que tenía muy buena suerte. Permanecí un minuto más en la escalera. Cogí la linterna y seguí mi camino. Me sentía vigilada, especialmente por el fantasma que me agarró de la muñeca. Subí de nuevo a la 1ª planta y fui a otro pasillo. 


5: Toda la familia en mi búsqueda.

Mientras yo intentaba salir de esa mansión, mis padres fueron en mi búsqueda, acompañados de tres o cuatro toads y de mi primo Peter, que se ofreció a ayudarles y a mostrarles el camino que tomamos. Venían corriendo. Pero, Slender lo puso difícil: a los 200 metros del inicio del bosque más o menos, éste intentaba asesinar a todos con sus zumbidos y parpadeos. 
Intentaron llamarme en varias ocasiones durante el camino, 3 para ser exactos. Preguntaban que si había salido de allí, pero tenía que negar, los cristales y la puerta no se rompen ni se abren. Siempre se colgaba, quizá por la cobertura. Permanecí en una habitación vacía durante todo ese momento. Cuando salí, me encontré con el mismo fantasma que estaba en la escalera. Iba a matarme. En mi cabeza sonaba un tono tenso, unas pulsaciones y gritos. No tuve más remedio que intentar salir de la casa por las malas, desde la 1ª planta. Pensé en tirarme y acabar con todo, pero se me encendió la bombilla: como había una cornisa en la mansión, podría pasar a otra habitación de ese modo.
Así que lo puse en marcha. Salí de la habitación lo más rápido posible. El fantasma no me perseguía. Pero, la mansión comenzó a distorsionarlo todo. Parecía como si, en vez de estar en la 1ª planta, estuviese en una 5ª. Me dio vértigo. Llegué a la otra ventana algo mareada, pero enseguida me recuperé.
En esa habitación se supone que habitaba una niña, pues estaba todo lleno de muñecas y vestidos por el suelo. Oí las voces de unas niñas que jugaban a un juego de palmadas. Decían: "¡Escóndete, que va a pedir ya las palmadas!". En ese instante, se me cayó la linterna y dejaron de hablar esos fantasmas o lo que fuesen. Al cogerla y levantarme...
-¡¿PRIMERA PALMADA?!
Y dio una palmada, lo suficientemente fuerte como para gritar. Me dio un susto terrible. Corrí hacia la habitación de enfrente, en la que también habitaba otra niña. Entonces, sonó una caja musical con unas notas exactas a éstas:

Era como si recopilasen mis miedos en esa mansión tan horrorosa. Pero creo que, no sólo era eso. Oí la respiración de alguien a mis espaldas. Me giré y...

...apareció una niña pequeña con un osito de peluche.
-¿Dónde está mamá?-dijo.
Y al instante desapareció. Seguí buscando la llave y la encontré.
Apunté en la grabadora:
17 de mayo, 11:30 pm:
Sigo sin escapar de esta mansión. En el segundo pasillo me escondí en la habitación más cercana a mí unos minutos. Al salir, me encontré con el fantasma del padre, intentando asesinarme. Salí por la ventana y pasé a otra mediante una cornisa. No me siguió. Al entrar, encontré la habitación de una niña que jugaba a algo de esconderse y dar palmadas. Al caerse mi linterna, una niña me susurró al oído la frase "primera palmada" y dio esa palmada que llegó a tal punto de asustarme y gritar. Entré en la habitación de otra niña y encontré una caja musical con la misma melodía que un videojuego que vi con un amigo. Era como si hubieran cogido todo a lo que temo y lo hubieran puesto en la mansión. Al darme la vuelta, vi a una pequeña que preguntaba por su madre, pero desapareció.
Salí del pasillo y fui a la entrada, pero tampoco era la llave. Era la del sótano.


6: El sótano y el ático.

Al entrar en el sótano, encontré en el suelo una foto familiar. Eran de unos padres con sus hijos: dos niñas y un niño. Era antigua. Cuando fui a buscar la llave en un baúl, una ráfaga de viento pasó por detrás de mí. Al girarme, parecía que no había nada. 
Pero, segundos después, una mujer con el rostro pálido y siniestro me gritó, como si estuviera muy asustada. Subí por las escaleras para abrir la puerta, pero no me dejaba salir ni con la llave. Así que me escondí en el mismo baúl. Desde que esa mujer me gritó sonaba en mi cabeza otra vez esa música tan tensa. Oía pasos. Intenté cerrar del todo el baúl, pero no lo conseguía, y sólo dejaba un hueco muy pequeño abierto. Los pasos se iban haciendo cada vez más fuertes. Intentaba calmar la respiración. Estaba muy asustada. Cuando cesaron los pasos, el fantasma del padre dijo:
-Elisabeth, ¿dónde estás? No te preocupes, no te haré daño. Sal, mi amor.
El hombre llevaba una soga en la mano. Al buscar por todo el sótano si encontrar a esa tal Elizabeth, comenzó a desordenar la sala. Tenía miedo de que se le fuera la pinza y me cogiera a mí.
Cuando estaba a punto de abrir el baúl en el que estaba, se giró y fue hacia un armario. Éste la abrió y encontró a la madre, que ahora sé que su nombre era Elizabeth. Cogió a la señora y colocó la soga en su nuca. Ella intentó resistirse sin éxito. Salieron del sótano y desaparecieron.
Al buscar de nuevo la llave, encontré un diario en el suelo. Lo cogí y, al parecer, era de una de las hijas. Era de la hermana menor, de 9 años. Al leerlo, descubrí que eran una familia de 1ª clase de mediados del siglo XX muy feliz gracias al oficio de su padre, que era el dueño de un hospital. Pero, un día, el padre entró en una terrible depresión. Vio a sus padres discutir por el oficio, pues el hospital quebró. La madre no trabajaba porque se dedicaba el día a cuidar de la mansión y de su familia, especialmente de sus hijos, Sophie, Tristán y ella, Anabel. Tras varios días encerrado en su despacho, James, el cabeza de familia, se volvió loco y decidió asesinar a todos los miembros de la familia, incluyendo testigos. La pequeña vio cómo asesinaba a su hermano en el salón. Ésta corrió hacia su cuarto. Cerró la puerta con llave y se dedicó a mirar desde la rendija de la llave qué pasaba. Su hermana Sophie estaba con sus amigas jugando a las palmadas cuando ocurrió eso. El hombre entró en la habitación de la hermana y mató a todas las presentes en la habitación, siendo la última voluntad de Sophie: "¿Y mamá? ¿Dónde está mamá?", pues llevaba medio día sin verla. Cuando el hombre se disponía a romper la puerta para entrar en la habitación de la protagonista, ésta corrió hacia la ventana, se subió a una rama y escapó de allí. Su madre estaba paseando por el jardín de la mansión mientras tanto. Anabel corrió hacia su madre y dijo que su padre comenzó a matar a sus hermanos y a las amigas de su hermana. Pero Elizabeth no se lo creyó, así que cogió a la pequeña y se la llevó al interior de nuevo. Al ver a James con un cuchillo, corrieron hacia el sótano. Ella se escondió y aprovechó para escribir por si expiraba y, si alguien llegaba a su situación, que le ayudase un poco su diario. Una vez allí, la madre exigió a su hija que se salvase subiendo por la ventana que había en la sala.
No supe nada más. Quizá haya sobrevivido. Cogí la llave y subí hacia la puerta, llegando a ser la del ático. Ya enfadada, dije varias palabrotas. Subí hacia el ático. Había muchos documentos. Encontré una llave en el suelo. La cogí y, de repente, se cerró la puerta del desván. Intenté salir por la fuerza, pero fue inútil. Al girarme, vi una caja en medio de la sala, cosa que antes no estaba. Al mirar en ella, vi dos hojas. Las leí y, al parecer, el padre fue internado en un hospital psiquiátrico tras el incidente. Asesinó a casi todos los miembros de su familia, incluyendo a las amigas de la hermana mayor. La hermana menor fue testigo del suceso y corrió hacia la policía. Tras permanecer varios días internado en un centro psiquiátrico, James fue ejecutado.
Al terminar de leer las hojas, la puerta se abrió. Me giré y encontré al hombre con un hacha en la mano.
-Ahora que sabes todo lo sucedido, te toca a ti-dijo James.
-Y una...-dije  irónicamente.
El hombre se dispuso a matarme cuando le di una patada. Me alejé de él y, desarmado, dijo que no puedo matarle porque está muerto. Cogió el hacha de nuevo y huí con la llave a la entrada. Al intentar abrir la puerta con la llave, el hombre bajaba muy rápido. Corrí a la habitación más cercana, siendo la de la mano que me agarró de la muñeca. Entré sin pensármelo dos veces. El fantasma paró de perseguirme y se puso las manos en la cabeza. Cerré la puerta de golpe. Dentro había un fantasma. Era Elizabeth otra vez.

7: Una ayuda.

Elizabeth, la madre de esa familia, apareció delante de mí por unos segundos. Pero desapareció. Estaba en ese instante más asustada que en toda la noche. Cogí mi móvil y grabé de nuevo:
18 de mayo, 0:26:
Llevo varias horas buscando la salida de este lugar tan horrible, pero nada. Al bajar al sótano encontré una foto y un diario en el suelo. Pero un fantasma me gritó en ese instante. Segundos después oí pasos. Me escondí en un baúl. Era el fantasmas de el padre, James. Estaba buscando a su esposa Elizabeth, que se escondía en ese momento en un armario. Cuando parecía que iba a encontrarme, éste se giró al lugar en el que ella estaba escondida, abrió las puertas y se la llevó para que ésta acabe ahorcada. En el diario mostraba a una familia rica que, un día, el padre perdió su oficio, se volvió loco y comenzó a asesinar a sus hijos y a su esposa. Todos salvo a Anabel, la hija más pequeña. Encontré la llave del ático y en ella encontré muchos documentos. Al encontrar la supuesta llave que haría que todo esto desapareciera, se cerraron las puertas. Al girarme, encontré dos hojas en las que explicaban que James fue internado en
un hospital psiquiátrico, y luego ejecutado. Al girarme, encontré al hombre con un hacha, con la intención de asesinarme. Pero me deshice de él por unos segundos. Cogí la llave, intenté abrir la puerta, y huí hacia la puerta de la mano que me agarró, por culpa de James, que hizo el segundo intento de matarme. Cerré la llave y, aquí estoy, en una sala sin ventanas que lleva a unas escaleras bastante raras. Se me apareció ahora el fantasma de la mujer.
Guardé mi móvil en el pantalón. Elizabeth apareció de nuevo y giró la cabeza hacia las escaleras, y volvió a desaparecer. Unos segundos más tarde, James cogió el hacha y comenzó a romper la puerta con ella. 
Ella apareció por tercera vez, caminando hacia las escaleras. No tuve más remedio que seguirla. Al bajar, se puso todo muy oscuro. Los golpes hacia la puerta cesaron. Seguí bajando las escaleras. Eran muchas plantas lo que bajé. Pero, justo cuando estaba en los tres últimos escalones de todo el recorrido, oí que el mismo fantasma había tirado la puerta. Las escaleras me llevaron hacia una capilla. Entonces, la mujer dijo:
-No tienes mucho tiempo. Mi esposo llegará en un momento a otro. Aquí hay una salida. ¿Ves esa especie de puerta que está detrás del altar. Rómpela y sal por el pasillo que marca. Si llegas a una sala grande y de paredes blancas, corre hacia el otro lado. Hay una puerta. Haz lo mismo. Rómpela, sal al jardín y salta la pared que separa del exterior.
Tras decirlo, desapareció. Los pasos de James se fueron haciendo cada vez más fuertes. Tiré la puerta abajo. Seguí el pasillo y llegué a esa sala. Tiré la segunda puerta. Corrí por la zona sin vegetación. Pero él no quería dejarme en paz. Al oír sus pasos, noté zumbidos muy desagradables en mi cabeza. Seguí corriendo. Los zumbidos seguían, sólo que acompañados de visiones que duraban unas décimas de segundo. Me veía a mí misma ahorcada. Tras varios minutos corriendo, vi todo borroso. Me sentía muy débil. Pensaba que iba a ser mi fin. Parpadeaba con más lentitud. Y la visibilidad se iba haciendo cada vez más borrosa. Al llegar a la farola de la entrada, perdí el conocimiento.
Momentos después, encontré a una señora mayor al otro lado de la reja de la entrada.
-Hola, pequeña-dijo.
-¿Quién es usted?-pregunté temerosa.
-Me llamo Anabel. Hace 56 años vivía en esta mansión-respondió.
-Entonces... ¿Es usted la famosa Anabel que sobrevivió en ese lugar.
-Sí-respondió- Logré salir de allí por una zona de poca altitud, justo por ahí-señaló con el dedo un extremo de la pared oscura.
-Vale, voy para allá. No se mueva, por favor-respondí.
Fui a donde dijo. Salté el muro y me dirigí hacia la puerta. Ella seguía allí.
-Salgamos ya, no tenemos mucho tiempo. Mi padre puede vernos y controlar a espectros como ese hombre sin rostro de tres metros-dijo Anabel.
Me guió hacia las afueras del bosque. Allí estaban mis padres, mi madre llorando y mi padre consolándola. Mi primo hacía lo mismo que mi padre. Al ver a mis padres, corrí hacia ellos. Nos abrazamos y, al darme la vuelta, Anabel se había marchado. Peter me dijo, de parte de Anabel, que, como suele ir a su antigua casa para recordar algunos momentos positivos de su vida, al encontrarme, me había salvado la mía.
Estaba en deuda con ella. Actualmente ya no temo a nada. Para mí, ese lugar ha sido como una terapia para mi miedo.

Epílogo:

Tras el suceso, mi vida cambió a una más feliz: encontré a una chica de mi edad de otro reino e hice amistades con ella. Mis primos y yo nos reunimos ahora para salir por ahí, y no para visitar a un chico de 19 años. Quién sabe: a lo mejor también acaba saliendo con un fontanero como lo era mi padre antes de casarse, ¡jaja!

                                                       
                                                         FIN...
...O eso parece.  

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